Como aquel que de niño sueña con ser arquitecto, eso no viene solo, hay que luchar para conseguirlo. Pues bien, nosotros tenemos que ser arquitectos, arquitectos de nuestros sueños y de nuestra felicidad, poco a poco ir construyendo aquello con lo que nos sintamos plenamente bien.
Nadie aseguró que la vida fuera fácil, sólo prometieron que merecía la pena vivirla.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
¿Qué te ha parecido?